Mujeres con discapacidad: doble discriminacion

Martes, 14 Octubre   

Su participación activa en organizaciones e instituciones ha conseguido hacer visible su vulnerabilidad

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), un 9% de la población española, algo más de 3,5 millones de personas, padece alguna discapacidad. De ellas, un 58% son mujeres que, en los últimos años, han conseguido aumentar su presencia en organizaciones de discapacitados e instituciones públicas. Las comisiones y áreas de la mujer son cada vez más frecuentes en estos espacios. Se plantean como un intento de buscar soluciones a la vulnerabilidad que las ha mantenido invisibles durante mucho tiempo.

En 1997, el Manifiesto de las mujeres con discapacidad de Europa reclamaba para ellas “la posibilidad de vivir de manera autónoma, lejos de instituciones, proporcionándoles servicios de asistencia personal adaptados a sus necesidades”. Pedía que se les ofreciera una vida normalizada, como la del resto de las personas. Reivindicaba, en resumen, igualdad. Sin embargo, más de diez años después, siguen insatisfechas varias de las reclamaciones.

Por un lado, diversas organizaciones de personas con discapacidad han puesto en marcha programas para evidenciar la vulnerabilidad que rodea, especialmente, a las mujeres. A su vez, el propio Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, en el II Plan de Acción para las Personas con Discapacidad (2003-2007), mencionaba “por primera vez”, recuerda el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI), la perspectiva de género en los principios rectores del plan. Al referirse al “respeto por la diversidad”, reconocía que las mujeres con discapacidad “se enfrentan a múltiples discriminaciones”, por esta razón y animaba a combatirlas a través de acciones positivas.

Estas medidas de acción positiva engloban, según el citado Plan, actuaciones concretas y específicas, decisiones que repercutan directamente en la mejora de la calidad de vida de las mujeres discapacitadas y cuyo objetivo sea “compensar a las personas consideradas desfavorecidas”. Ellas han de contar. La igualdad de género debe incorporarse en todos los ámbitos de la vida, “a todos los niveles y en todas las etapas”.

En la misma línea, el I Plan Integral de Acción para las Mujeres con Discapacidad 2005-2008, aprobado por el Comité Ejecutivo del CERMI en mayo de 2005, se planteó como respuesta a la necesidad “acuciante” de adoptar este tipo de medidas de acción positiva. Pero fue más allá: reclamó también atención para las niñas con discapacidad. “La falta de servicios, acceso a la comunidad e igualdad de oportunidades a la hora de participar, hace la vida de una persona de menor calidad”, argumenta el texto.